- Lleva su rutina —comida, paseos, dosis— con rachas y avisos, calcula cuánto darle de comer, guarda su peso con la curva, sus vacunas y medicación con recordatorio, un diario de lo que le notas y un álbum de sus fotos. También una revisión de la casa, cuarto por cuarto.
- Un código de barras, una etiqueta de ingredientes, o una foto de la cosa misma: una planta, una fruta, un juguete.
- Perros y gatos. El veredicto depende de la especie y del peso del tuyo.
- Dos en el plan gratis y sin tope con Pro, y cambias de una a otra cuando quieras. Cada una tiene su peso, su rutina, sus vacunas y su álbum, y el veredicto sale para la que tengas elegida.
- Porque es la verdad. Nuestra base documentada tiene 225 sustancias; cuando lo escaneado no es ninguna y el asistente tampoco puede responder, callar es mejor que inventar.
- De fuentes veterinarias públicas: el Manual Merck, la ASPCA, Pet Poison Helpline y otras. Cada sustancia enlaza la página de la que salió.
- No hay cuentas: no te registras y no hay nada que iniciar sesión. El nombre de tu mascota, su peso, su diario, sus fotos y tu historial viven solo en tu teléfono. Al escanear enviamos lo justo para el veredicto —qué es, la especie y el peso— y nuestro servidor guarda ese escaneo con un identificador anónimo de la app y, durante 30 días, tu IP. Si te suscribes, RevenueCat ve esa compra. Y la app mide cómo se usa y cuándo falla, con Firebase de Google, sin el nombre de tu mascota, sus fotos ni tu diario: viene encendido y lo apagas en Ajustes → Privacidad.
- Se envían a nuestro servidor y las lee un servicio de Google. No las guardamos en ninguna base de datos, pero quedan 30 días en el registro técnico de esa llamada, que es lo que nos deja averiguar por qué falló un escaneo.
- Escanear necesita conexión: la lectura ocurre en nuestro servidor. Lo que ya escaneaste se queda en tu teléfono y se abre sin ella.
- Los cinco primeros escaneos son gratis. Después hay una suscripción, mensual o anual, y la tienda enseña el precio en tu moneda antes de que confirmes. La ficha de urgencia y el teléfono de toxicología no se pagan nunca.
- No, y no lo hará nunca. Te dice qué puede ser peligroso para que decidas cuánta prisa correr; diagnosticar es cosa del veterinario.